
La capital minera del Perú es una muestra de lo que la gran minería ocasiona al medio ambiente: Cerro de Pasco languidece de sed porque todas sus fuentes de agua han sido tomados literalmente y contaminados por la ambición voraz de esta minería, solo como ejemplo Patarcocha y Yanamate que son visibles a todo ojo. La insaciable codicia nunca se ha interesado por el impacto ambiental que más que una explosión malogra radicalmente la naturaleza. Primero la compañía norteamericana Cerro de Pasco Corporation, luego la estatal Centromín Perú y ahora Volcan Compañía Minera S.A.A. jamás compensan siquiera con el vital líquido elemento a sus trabajadores que laboran para ésta minería que llenan sus arcas de cuantiosas riquezas.
Cajamarca no se rinde, la huelga indefinida continúa con una organización en cuanto a reabrir de modo parcial las carreteras y la atención con horarios en el mercado de abastos. En Cajamarca se juega un proyecto minero que concilie la preservación de las fuentes de agua, porque con el proyecto CONGA peligra el medio ambiente de la región, peor aún con un estudio falaz é incompleto de los daños a las cabeceras de cuenca. La batalla de Cajamarca recién ha empezado y obligará al gobierno de Ollanta Humala abandonar sus dobles discursos. O está con la minería compatible con la preservación del medio ambiente ó está en la ruta profundizada por Alan García, continuado por Alejandro Toledo después de ser instalado por el dictador Alberto Fujimori.
Hay razones para desconfiar del capital que maneja la gran minería como el caso de la ciudad, paralizado en el trabajo productivo, de la Oroya. Ante constantes incumplimientos é imposibilidad de Doe Run de ser responsables con los compromisos ambientales al que se han comprometido, solo la muerte y destrucción, no solo del medio ambiente, también de ciudades como la Oroya son el triste final de unas inversiones mineras deshumanizadas. Conga es Yanacocha II y ésta explotación de la norteamericana Newmont Mining Corp. también ya ha dañado el agua de la agricultura de Cajamarca y el triunfo de las comunidades cajamarquinas nos harán un país minero y serio que cumple sus compromisos. Habremos demostrado a la inversión extranjera que estas ya no son las comarcas que pueden abusar y que aquí el medio ambiente tendrá que ser respetado.





















