Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

Teódulo, el cerreño más famoso, exitoso y destacado en su ámbito laboral y desempeño político ha estado en la boca de la gente, odiado y amado, denunciado y defendido, su muerte ha generado pena, tristeza, pero también oportunidad para la crítica y sonrisa de algunos que como es natural les alegra el fallecimiento del enemigo.

Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

La delincuencia ha salido y con licencia municipal para robarnos, los ebrios han ocupado su lugar de siempre con la anuencia de los fiscalizadores del cabildo; los mercantes nuevamente emiten voces acompañados de ceñuda saliva hacia su autoridad y funcionarios ediles para imponerles su voluntad;  han regresado a las losas deportivas los disparates emitidas por los revoltosos y vivarachas de siempre, esos que hacen bullanga en el aula donde mantenían la indisciplina escolar y ahora siguen ese hábito en el devenir ciudadano.

Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

Volvemos a sufrir como país, a penar y escarmentarnos, todo por culpa de las mayorías que deciden mal y por los que nos gobiernan desde el Ejecutivo, Legislativo y Judicial de modo lastre y pésimo. Sucedió cuando un ciento de españoles vencieron a miles de indígenas en la plaza de Cajamarca, era increíble saber y notar como la astucia, la actitud ladina de Pizarro y sus socios nos vencieron, no hubo guerra, ni batallas, nos sometieron por lapso de nuestros enconos, de nuestras actitudes de divisionismo que ha sido siempre los motivos que no salimos adelante como sociedad.

Por Roberto Carlos QUINTANA VILLAVICENCIO

Lic. en filosofía y CCSS

¿Podría orinar yo en Macchupichu? No, te meten preso y te multan ¿podría excretar en el Koricancha?, tampoco sería un delito contra el patrimonio cultural histórico del Perú ¿podría mear en kotosh?, los huanuqueños te aniquilan aparte de la penalidad que enfrentarías ¿podría expeler en el templo del Señor de Muruhuay? Definitivamente que no ya que los Tarmeños te desfloran aparte de ser excomulgado por la eternidad.

Ah,  pero si podrías orinarte  en Ichugan por Chipipata alturas de  Yanahuanca, pero si  puedes  mear en Rocco en el templo de la luna de Goñicutac , pero si podrías  destruir  Bombomarka cuna de la civilización de estas alturas de la sierra,  si puedes destruir y evacuar en la plaza Chaupimarca  donde se celebró el triunfo de la batalla de Pasco, pero si podrías ensuciar la ciudadela pre inca de Huagri en Paucar, si puedes borrar los murales hechos por artistas plásticos de talla internacional en la ciudad minera, si puedes y nadie te multa, si lo haces nadie se hastía, a nadie enfadas, al contrario alegras la sostenibilidad insensata, ignorante y estólida de la mayoría de ciudadanos de Pasco que tienen con su cultura y sus raíces. Si puedes descargar piedras afectando, malogrando y desluciendo el famoso puente de Huarautambo que es lo mejor que hemos mostrado al Perú y al mundo de nuestra arqueología de la región.

Hasta los autodenominados liberales, que supuestamente defienden el dinero bien ganado a costa del esfuerzo propio, se quitaron la mascareta al defender la injusticia que se comete con miles de afiliados al ONP. Los descalificativos e insultos hacia los congresistas, que fueron contra viento y marea, tapándose los oídos para no ceder a la chilla acostumbrada con el que apabullan cualquier iniciativa que afecte los  sagrados intereses de la élite y su gran prensa, no cesan hasta hoy. Resumen toda la discusión a que tenemos un congreso populista, término que, ahora, adopta nuevo significado menospreciativo. A ninguno de los llamados líderes de opinión, técnicos o especialistas, con un mínimo de sentido de justicia, se le ha ocurrido discutir el tema de fondo, el robo bajo ley a ciudadanos que no llegan a los 20 años de aportes a la ONP.